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martes, 9 de abril de 2013

Las ilusiones pueden ser reales


Las ilusiones pueden ser reales


De la soledad que había en mi mente,
donde sólo habitaba un fantasma,
empezó a nacer una pequeña ilusión,
un sueño, no otra pesadilla más,
una irrealidad muy lejana de todo,
pero que se aproximaba con fervor.

No era un espejismo ni una visión,
ni si quiera mi soñadora imaginación;
era alguien que sacaba la pena de mí
y que tornaba la amargura en deleite.

Abrí los ojos y mire a mi alrededor
descubriendo que era su pasión oculta
y que mi sueño no era una irrealidad;
sino la confianza de tenerle conmigo.

Tan obvia que luego se hizo auténtico.
A partir de ahí nuestra felicidad creció,
tanto que mi fantasma se desvaneció
y con él todas mis terribles pesadillas.

Ahora mi destino, si existe, esta con él;
porque él me hipnotiza con sus ojos
y me derrite con sus caricias y su piel.


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