Una ayuda para poder diferenciar con facilidad y sin ayuda del contexto "cayó", "calló", y "callo".
- Definiciones:
- Cayó: Dicho de un cuerpo: Moverse de arriba abajo por la
acción de su propio peso. Colgar, pender, inclinarse. Perder el equilibrio
hasta dar en tierra o cosa firme que lo detenga.
- Calló: Dicho de una persona: No hablar, guardar
silencio. Cesar de hablar.
- Callo: Dureza que por presión, roce y a veces
lesión se forma en tejidos animales o vegetales
- Ejemplos literarios:
La uña, aquí había
habido otra persona. En este mismo lugar había estado una mujer, una chica.
¿Dónde estaba ahora? ¿Qué le había hecho él?
A pesar del susto y
la desorientación, no hubiese tardado en deducirlo. Lo cierto es que la crema
hidratante para la piel fue la clave. Piel. Supo quién la tenía secuestrada. La
certeza cayó sobre ella como un espanto, como una olla de agua
hirviendo, y se puso a gritar, a dar alaridos, a meterse debajo del jergón, a intentar
subir encamarándose por las paredes, tratando de agarrarse, arañándolas,
gritando hasta que empezó a toser algo tibio y salado, manos a la cara, el
dorso de las manos pegajoso, rígida en el jergón, arqueando el cuerpo de pies a
cabeza, agarrándose el pelo con los puños.
---
En la celda, Boyle
aullando, sentado en el suelo, rebuscando desesperado en el bolsillo la llave de
las esposas, encontrándola, dejándola caer, volviéndola a encontrar. Lecter
descargó un porrazo en el estómago y en la garganta de Pembry y se arrodilló.
Boyle introdujo la llave
en una de las cerraduras de las esposas, aullaba, Lecter se abalanzaba sobre
él. Lecter calló a Boyle con una descarga de gas irritante y mientras este
último jadeaba le fracturó el brazo con dos golpes de porra. Boyle intentó
meterse debajo de la mesa, pero cegado por el gas se arrastró en dirección
contraria y resultó muy fácil, con cinco certeros golpes de porra, dejarlo
muerto.
---
Tras dos meses de
frotar, el doctor Lecter practicó las dos incisiones necesarias, paralelas y de
unos cinco milímetros de longitud, efectuadas en sentido longitudinal a lo
largo del tubo. Luego cortó el tubo de tinta en dos pedazos a dos centímetros y
medio del extremo abierto y arrojó el trozo largo, el que tenía la punta, al
retrete. Barney no advirtió los callos que se le habían formado en
los dedos tras tantas noches de frotar.
Seis meses después,
un enfermero se dejó un clip sujetapapeles en ciertos documentos enviados al
doctor Lecter por su abogado. Dos centímetros y medio de dicho clip fueron
introducidos en el interior del tubo y el resto fue a parar al retrete. El
tubito, liso y corto, era fácil de esconder en costuras, en el pliegue de la
encía, en el recto.

No hay comentarios:
Publicar un comentario