Llegar y besar el santo
Este dicho alude a que era costumbre, en los pueblos de España, que
durante las fiestas patronales se formaran filas o colas, en las que las
personas aguardaban su turno para besar al Santo. No obstante, algunas
personalidades del pueblo (como podía ser el alcalde) no tenía necesidad de
esperar y nada más llegar besaban al Santo, de ahí que naciera esta expresión,
que, además, no está exenta de cierta envidia, malestar e ironía.
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