Coexistencia tolerable
Los restos de lágrimas en las mejillas son delatores de copiosa angustia. O no. Desde que la vida decidió
asestarle un golpe desmedido, pudo comprobar que si se deja de lado el dolor,
se distinguía la infinidad. Una forma de pensar plausible – algunos le decían –
pero no seas insulso, la infinidad tampoco es agradable. No importa – respondía
él – al menos si hay restos de lágrimas en mis mejillas no solo serán de
angustia. Su sabor es opuesto, y es soportable
el amargo sabiendo que existe el dulce.
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