¡Hola a todos!
Un error muy habitual al escribir en
lengua española es confundir el verbo “echar” con el participio del verbo “hacer”:
“hecho”, “hecha”.
Hoy gracias al diccionario panhispánico
de dudas de la RAE, una imagen de Editorial La Calesa y un ejemplo de un gran
autor, espero poder aclarar en qué casos se usa la “h” con el verbo “hacer” y
en cuales se omite siendo usado el verbo “echar”.
¡Un saludo y un abrazo!
Echar.
2. echar(se) a + infinitivo. Perífrasis que indica el comienzo de la acción expresada por el infinitivo. En el español general, forma construcciones intransitivas y su empleo solo es normal con ciertos infinitivos (echar(se) a correr, echar(se) a volar, echar(se) a andar/caminar, echarse a temblar, echarse a reír, echarse a llorar): «Iba a echar a correr cuando lo detuvo una voz a sus espaldas» (Padilla Jardín [Cuba 1981]); «Se echa a reír inconteniblemente» (Ulive Dorado [Ur. 1989]). Es raro en España, pero bastante común en algunas zonas de América, el uso de echar a en construcciones transitivas, con el sentido de ‘hacer que [algo o alguien] empiece a moverse o a funcionar’: «El muchacho echó a andar su máquina» (Mastretta Vida [Méx. 1990]). Debe evitarse el uso de esta construcción con infinitivos que no impliquen movimiento, con el simple sentido de ‘comenzar’: «Echaron a haber problemas» (Alape Paz [Col. 1985]).
3. echar a faltar.
4. echar (de) menos. Locución verbal transitiva que significa ‘notar la falta [de alguien o algo]’: «Es usted buena persona, Fischer, lo echaré de menos» (Collyer Pájaros [Chile 1995]). La variante echar menos, frecuente en otras épocas, está hoy en desuso: «Se echó menos la socorrida solución de un artículo del Diccionario» (Casares Idioma [Esp. 1944]). Igualmente correcta es la expresión echar en falta: «Si decidía retirarme al dormitorio, nadie me echaría en falta» (FdzCubas Altillos [Esp. 1983]); se desaconseja echar a faltar, construcción influida por el catalán trobar a faltar.
5. echar en falta.
Fragmento de un cuento de Hans Christian Andersen – “Algo”
(…)
Abrióse en esto la
puerta del cielo, y un ángel hizo entrar a la mujer. De ésta cayó una brizna de
paja, una de las que había en su cama cuando la incendió para salvar a los que
estaban en peligro. La paja se transformó en oro, pero en un oro que crecía y echaba
ramas, que se trenzaban en hermosísimos arabescos.- ¿Ves? - dijo el ángel al razonador - esto lo ha traído la pobre mujer. Y tú, ¿qué traes? Nada, bien lo sé. No has hecho nada, ni siquiera un triste ladrillo. Podrías volverte y, por lo menos, traer uno. De seguro que estaría mal hecho, siendo obra de tus manos, pero algo valdría la buena voluntad. Por desgracia, no puedes volverte, y nada puedo hacer por ti.
(…)

Muchas gracias por tu trabajo y dedicación.
ResponderEliminarNos alegramos mucho de que nuestra imagen te haya sido de ayuda y te animamos a seguir trabajando en la misma linea. Tienes todas nuestras imágenes a tu disposición para usarlas libremente. Para eso están ¡Faltaría más!
Un saludo y enhorabuena.
Editorial La Calesa.
www.lacalesa.es