Pesimismo
Con esa exactitud tan característica de la
ciencia, el sol se oscurece en un triste eclipse, igual de apenado que mis
pasiones, que poco a poco nublan mi alegría. Y tras los agónicos minutos que
tarda en ser enterrado por las sombras, mi alma se va hundiendo en un húmedo
pozo de agua salada. Y al fin llega la noche. He tocado fondo. Y al igual que
el sol, descubro que ahora llega de nuevo la luz purificadora que seca y
evapora las aguas y empieza así un nuevo ciclo, comienza así de nuevo mi vida,
sabiendo que ahora no volverán las sombras del fracaso. Otra vez no.
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