Sol, calientas como
abrazos de amante,
no nos dejes solos
sin ti, sol;
para poder ver la
belleza que nos rodea,
Tú, acompañado de tu
capa azul celeste,
estas ahí como amigo
y compañero:
compañero en nuestros
días de verano,
amigo en las tardes
de invierno.
Sol, no nos
abandones, sol.
Son la sábana que
arropa en la oscuridad,
son también el manto
de los enamorados.
Tienen luz propia al
igual que la mirada,
y están en nuestros
sueños más bonitos.
Las estrellas
nacieron de los corazones
y de ahí se reflejaron
en la noche.

No hay comentarios:
Publicar un comentario